Eterno enamorado

Esmeralda nunca murió gracias a su “eterno enamorado”

Único e inquebrantable, así fue el amor que Arturo Chávez Olivarría, “El eterno enamorado”, sintió por su amada Esmeralda, un maniquí de belleza inusual, tez blanca, delgada y ojos de color verde.

Desde los ochenta y hasta finales de los noventa, el hombre originario de Cananea, Sonora, acudió al negocio “Novias Elegantes”, que hace más de 30 años estaba en bulevar Rodríguez casi esquina con Heriberto Aja, en la colonia Centro.

La historia de “El eterno enamorado” fue seguida por EL IMPARCIAL a lo largo de los años, en la que fotógrafos captaron a Arturo Chávez frente al maniquí y los reporteros lo entrevistaron e investigaron su historia.

“Extraño mucho a ‘Esmeralda’, no me dejan ir a verla, yo les digo y no me hacen caso, ella es mi novia y quiero visitarla, quiero ir a verla a ver qué me dicen”, contó don Arturo Chávez sobre su sentimiento hacia la mujer que veía tras el aparador de la boutique, según la publicación del 23 de julio del año 2000 de la sección Metro de EL IMPARCIAL.

AMOR ETERNO

Gloria Moreno Noriega, de 72 años, quien en ese tiempo era la propietaria de la boutique, fue también testigo del amor, admiración y devoción que Arturo vivió por Esmeralda.

Entrevistada en el pasillo principal de la entrada a su hogar, sentada en una mecedora de madera, junto a una elegante chimenea y como parte de la decoración fotografías familiares, la señora Gloria recordó con nostalgia la vida de Arturo.

“Le decía (a Esmeralda) que iba a regresar por ella y que a las seis de la tarde iba a ir por ella, yo no sé si en ese momento ella murió o algo le recordó las seis de la tarde, iba a regresar por el maniquí”.Gloria Moreno Noriega. Ex propietaria de “Novias Elegantes”.

Explicó que una sobrina de Arturo es quien brevemente le habló de la tragedia de “El eterno enamorado” y de esta manera pudo comprender el porqué del apodo.

Fue un hombre por quien sintió afecto, compasión y admiración, enfatizó, después de todo, gracias a él su boutique “Novias Elegantes” logró fama y tuvo una publicidad que ella nunca hubiera podido pagar.

“La sobrina me dijo que era de Cananea y Esmeralda estaba muy próxima a casarse con él cuando ella se muere, unos ocho o diez días antes de la boda, la entierran con el vestido de novia y ésa es la imagen que él guardó”, relató.

“Yo imagino que era un amor muy grande”, consideró, “el señor se trastorna, empezó a tomar y al final se le quemaron las neuronas y allí estaba afuera de la tienda”.

Por lo regular, Arturo fue un novio tranquilo, a excepción de contadas ocasiones en las cuales en su desesperación por estar junto a Esmeralda quebró el cristal del aparador.

Además, le quiso pegar a su “suegra”, la dueña de la boutique, a quien confundía con la mamá de Esmeralda, recordó entre risas.

Arturo no entendía que era sólo un maniquí, le cantaba “El Reloj”, le tiraba besos y echaba agua al aparador para refrescarla en tiempo de calor.

FIEL A SU AMOR

El maniquí siempre fue el mismo, pero cuando llegaban a ponerle un vestido de quinceañera o cambiarle la peluca y color de cabello, Arturo se extrañaba y observaba con atención.

“Una vez le cambié la peluca, de morena la pasé a güera, lo primero que hacía Arturo le decía, ‘¿eres tú Emy, Emy eres tú?’, o sea que le decía Emy de cariño, todo eso lo viví y le entraban momentos de desesperación y entraba y quería llevarse el maniquí”, evocó la señora Gloria.

En situaciones como ésa recurrió a los policías, pero nunca con la intención de encarcelarlo, recordó, sino de buscar ayuda para Arturo, lo cual consiguió una vez que lo trasladaron a recibir atención médica en el hospital siquiátrico.

“Me dijeron que si quería un castigo para él podían encerrarlo, yo no quería un castigo para él, yo quería que se le diera atención médica”, recalcó.

Arturo le pedía el maniquí vestido de novia y una vez le dijo: “Mira Arturo, tú ya me quebraste el cristal en cuatro ocasiones, en tres ocasiones las telas se ajaron, entonces ya no puedo regalarte otro vestido, si lo quieres le voy a quitar el vestido y llévate el maniquí”.

Le explicó: “Me lo vas a regresar porque no camina, no habla, pero yo no lo podía hacer entender, entonces ya se calmó, vi que bajó la vista y lloró en esa ocasión”.

Gloria está convencida de que Arturo estaba muy enamorado de Esmeralda y no superó haberla visto en un ataúd vestida de novia.

“La enterraron con el vestido de novia que ellos habían comprado, ésa es la historia real y verdadera”, subrayó.

Ella vendió la tienda y el maniquí, ya con los estragos del tiempo no tuvo reparación. Lamentó no contar con “Esmeralda” que se convirtió en un icono de la ciudad.

PACIENTE TRANQUILO

Arturo Chávez Olivarría, “El eterno enamorado”, ingresó al hospital siquiátrico “Cruz del Norte” el 21 de enero de 1994, informa EL IMPARCIAL en su edición impresa del 23 de julio del 2000.

“Era una persona muy introvertida, muy callada, muy reservada, jamás fue un paciente peligroso, con agresividad, agitación o inquietud, no generaba miedo”.Rubén Rodríguez Reyes. Médico tratante de Arturo Chávez y subdirector médico del Hospital Siquiátrico “Cruz del Norte”.

Rubén Rodríguez Reyes, quien fuera su médico, habla de cómo fue Arturo durante su estadía en dicha institución.

Durante varios años Arturo fue atendido en el hospital, donde se le diagnosticó esquizofrenia, explica.

“El eterno enamorado” ingresó con un cuadro secundario al consumo de alcohol y a través del tiempo se le diagnosticó esquizofrenia residual.

Arturo siempre fue un hombre tranquilo, introvertido y callado, coincidieron Gloria Moreno y el doctor Rubén, dos de las personas que convivieron con él y lo conocieron en la etapa final de su vida.

“Era muy tranquilo, muy risueño, no tenía la capacidad de un diálogo construido directo, era aparentemente trovador porque agarraba la guitarra y cantaba y tarareaba”, comenta el siquiatra.

En los últimos años de su vida, Arturo se enfermaba con frecuencia y tuvo cáncer de lengua, padecimiento por el cual en el 2003 ingresó al Hospital General del Estado, donde por complicaciones presentó un paro cardiaco y falleció.

HISTORIA INSPIRADORA

“El eterno enamorado” es la historia de amor que cautivó a la gente y medios de comunicación locales, nacionales e internacionales que dieron cuenta de este romance, el cual inspiró una pieza musical del cantautor Ricardo Ceratto, poesías y hasta un mural en el Centro Histórico.

“Cuando viene un cantante y pasa por allí, Ricardo Ceratto que en paz descanse, le compone un corrido muy bonito”, recordó la señora Gloria, “y entonces la gente se identificó mucho con el lugar, con el maniquí, con el señor”.

Joan Manuel Serrat también quedó impactado con la historia, ya que él en los años setenta escribió “De cartón piedra”, relató el fotógrafo Tizoc Santibáñez.

Y esto lo supo ya que hace alrededor de 10 años a la llegada del cantautor al aeropuerto de Tijuana, procedente de Hermosillo, relató en una entrevista que le sorprendió que la historia del “eterno enamorado” coincidiera con la letra de una canción que él había escrito muchísimos años antes.

Así, por todo lo que esta historia inspiró, ni Esmeralda ni el amor que Arturo sintió por ella murieron. Son eternos, como su enamorado.

“Extraño mucho a ‘Esmeralda’, no me dejan ir a verla, yo les digo y no me hacen caso, ella es mi novia y quiero visitarla, quiero ir a verla a ver qué me dicen”.Arturo Chávez, julio 2000

3 comentarios
  1. Amor Eterno, tarde que temprano Arturo encontró el camino para llegar a Esmeralda, Bendecidos los que sin pasar por este martirio han llegado a su amada, Valoremos en Amor de Nuestra Pareja no hay que esperar a perderla por ninguna circunstancia para saber el Valor que Tiene, Saludos

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